Un instante de silencio se cernió entre ellos, la tensión palpable en el reducido espacio del coche. Chandler suspiró suavemente, su mirada se suavizó. "Lo siento, Elena. No quería pillarte desprevenida. Supongo que estaba desesperado. Podemos reservar otra habitación si lo prefieres y mañana por la mañana te llevo a casa".
La frustración de Elena comenzó a disiparse al observar el sincero intento de Chandler por disculparse. A pesar de su enfado inicial, reconoció sus buenas intenciones, pero