El silencio de la derrota volvió más pesado el aire impidiendo a Soledad respirar. Ella tomó varios sorbos del suero y abrió la ventana para sentir el aire en la cara. La densa oscuridad no dejaba ver nada, la espesa niebla detenía su marcha haciendo que el recorrido cada vez sea más largo, el frío que le golpeaba la hizo tiritar.
Cerró la ventana, se acomodó en el asiento y cerró los ojos. Intentó controlar la respiración y, después de una larga batalla por sobreponerse, se quedó dormida. Su cabeza se deslizó sobre el hombro de Jordano, quien, al mirarla bajo la tenue luz, sintió ternura.
A pesar de la niebla iban a buen tiempo pero al dar una curva se encontraron con un accidente que detuvo el tráfico en ambos sentidos, un policía que patrullaba el lugar mientras retiraban los autos encontró sospechoso el auto sin placas en el que viajaba Soledad, él iba a investigar pero alertaron el riesgo de una posible explosión y no le quedó más que abrir paso para que pasaran los autos que s