En el hostal aparcaron, como ya eran las 12:30 comieron y se fueron a la piscina hasta las cinco, reiniciaron el viaje y cuando iban a tomar el camino que les sacaría de la ciudad aparcaron junto a la carretera si bien la idea era confundir a Soledad dando la idea de un viaje largo y tedioso la realidad era que la finca a la cual se dirigían estaba a escasas dos o tres horas si el clima y las condiciones del auto eran óptimos
Las horas pasaban, Soledad llevaba nueve horas inconsciente, lo cual se salía del tiempo previsto para que despertara. Jordano se comunicó con su jefe para informarle.
—Jefe, la damisela sigue inconsciente. Nos toca llevar a cabo el plan B.
—Tres kilómetros más adelante de donde estás, te espera un paramédico. Sabes qué debes hacer.
—Lo sé, pero qué pasa si las cosas no salen como planificamos.
—Improvisa algo, querido Jordano, improvisa. No puedo darte pensando todo. Para algo eres mi socio, no olvides que fuiste tú quien se comprometió a ayudar con esto.