En la entrada de la mansión, los padres de Saúl recibieron a la novia y a sus padres. Luego del protocolario intercambio de saludos, Ángel de las Casas informó en un tono calmado:
—Diana, Raúl, querida Soledad, antes de entrar tengo algo que informar.
Su tono, entre grave y apenado, dio esperanza a la novia.
—Usted dirá —respondió Soledad.
—Es una pena, de verdad no quería que las cosas se dieran así, seguramente se sientan defraudados, pero hay cosas que no dependen de nosotros —respondió Ánge