Sacrificio.
El silencio invadió la sala, apenas se podía escuchar el silencioso llanto de los amigos de Gustavo, hasta que la niña en brazos de David rompió el silencio con su profundo llanto, solo entonces repararon en la ausencia de la mujer que la trajo, pusieron a todos los trabajadores a buscarla pero parecía que se la tragó la tierra, nadie sabía de ella. Soledad miró a David y dijo con su tono ronco entrecortado
—Se ha ido, esa mujer se ha ido y nos ha dejado a su bebé. ¿Qué hacemos?
David explicó el complicado proceso que implicaba denunciar la llegada de la criatura misteriosa a la casa, Soledad con los ojos llenos de lágrimas miró a la niña, pensó en la mujer que la llevó y en las cosas horribles que contaban de las Casas donde mandaban a los niños huérfanos, cegada por la idea que Gustavo era el padre ella se aferraba a la niña y les dijo a todos
—No, no llamaremos a nadie, no vamos a decir a nadie cómo llegó, vamos a quedarnos con la niña.
David se opuso mientras todos guardaban s