Las ruedas de la ambulancia antigua golpeaban con fuerza los hoyos del camino de tierra, haciendo que toda la cabina trasera temblara violentamente.
En la oscuridad, iluminada solo por las tenues luces indicadoras de los equipos médicos, Valentina apretaba con firmeza el borde de la camilla de Miguel.
El sonido de las sirenas policiales que los habían perseguido en Bogotá ya se había desvanecido por completo, reemplazado por el rugido del viento nocturno que entraba a través del cristal trase