El rugido de los motores del avión privado Gulfstream G650 del Grupo Valderrama rompió el silencio de la noche sobre el océano Atlántico.
En el interior de la lujosa cabina, iluminada con una luz tenue y cálida, el ambiente se sentía mucho más frío que el aire helado que reinaba fuera del aparato.
Valentina estaba sentada en un amplio sillón de cuero, pero su cuerpo permanecía rígido y tenso como si fuera una estatua de cera.
En sus brazos, Mateo dormía profundamente, agotado tras haber llor