La actividad en la residencia Valderrama alcanzó su punto máximo esa mañana.
No solo por la coordinación continua de la construcción del hospital, sino porque los preparativos para la Gran Boda absorbían toda la energía de quienes vivían allí.
Valentina estaba sentada en la sala principal, rodeada de pilas de muestras de tela para la decoración del altar, pero su atención se dividió cuando Miguel entró con pasos apresurados, llevando una caja de hierro oxidada que parecía fuera de lugar en me