El aire de la tarde en Bogotá se sentía extraordinariamente fresco cuando la caravana nupcial llegó a los terrenos del majestuoso salón de eventos del Palacio de Valderrama.
Una alfombra roja, extendida a lo largo de cientos de metros, recibía los pasos de Sebastián y Valentina, quienes acababan de sellar su unión ante Dios y ante la ley.
Los vítores de la multitud, retenida tras las barreras de seguridad instaladas por Miguel, resonaban como el estruendo del mar celebrando el regreso de la v