El aire frío del amanecer en el Sector Usme calaba hasta los huesos, pero el calor del fuego en el bidón de metal aún se sentía en el rostro de Valentina.
La ropa de seda color marfil que había sido testigo silencioso de su falsa "victoria" en el hospital ahora era ceniza negra que el viento se llevaba.
Valentina llevaba una sudadera con capucha oscura de Mateo, que le quedaba grande, ocultando su identidad como la "Madre del Heredero", cuya imagen llenaba ahora todas las pantallas de televis