El aire helado en los acantilados de Galicia seguía siendo cortante, pero el ambiente dentro de la casa segura había cambiado por completo.
Ya no había aislamiento; aquel lugar se había convertido en el centro de mando de una guerra sin cuartel.
Isabella, destrozada psicológicamente tras descubrir la traición de Ricardo, permanecía sentada en un rincón del sótano, vigilada estrechamente por el equipo táctico de Sebastián.
Valentina entró en la sala de operaciones. Su rostro mostraba señales d