Capítulo 115.
POV Armando
El teléfono sonó con un número desconocido. Apenas lo vi en la pantalla, supe que era ella. Carla. La serpiente que no se cansaba de envenenar todo lo que tocaba. Contesté sin pensarlo.
—¿Dónde está Valeria? —rugí, sin preámbulos.
Su risa atravesó la línea como un cuchillo.
—Tranquilo, Armando. Está viva… por ahora.
Me tensé, los nudillos crujieron de tanto apretar el teléfono.
—Si le tocas un solo cabello, te juro que…
—¿Que qué? —me interrumpió con tono burlón—. ¿Qué me matarás? Y