Capitulo. 123.
POV Valeria
Nunca había sentido tanta paz. La mansión, que durante años había sido un eco vacío de recuerdos y fantasmas, ahora vibraba con voces, risas y pasos pequeños corriendo por los pasillos. Pero, sobre todo, vibraba con él. Armando ya no era el hombre endurecido por la guerra ni el jefe consumido por la venganza. Ahora era mi esposo, el padre de mis hijos, y en nuestras noches juntos descubríamos un nuevo lenguaje: el del amor que sobrevivió a todo.
Aquella noche, mientras la casa dormí