En la mansión Castrioli, el Boss se aseguraba que sus nietos comieran mucho pollito y verduras, estaban todos en el comedor, los niños querían hamburguesa o pizza, pero el abuelo no los iba a dejar hacer lo que se les viniera en gana
— Abuela, podemos cenar en la noche una rica pizza — El pequeño Nathanael estaba tratando de convencer a su amorosa abuela
— Nathanael, ¿te tengo que recordar lo que le hicieron a los conejos?
— Ah, eso, abuelo, solo los pusimos más lindos, no se murieron, ¿cierto