— No puedo creer que estemos recibiendo a nuestros nietos y Angela ni siquiera me dirije la palabra, ¿tan mal esposo he sido? siempre la he amado, he cumplido todos sus caprichos, no debería tratarme de esta manera
— Te advertí que si te comportabas como un imbécil y Angela, te dejaba, no vinieras a quejarte, tú mismo te buscaste esto, ella me dió sus razones y tiene razón en haberte mandado al diablo, la nena, ni siquiera te habla, mucho menos quiere saber de ti después del desprecio que l