El mafioso se quedó pensando en todas las caricias que le dió a esa mujer, de todos los besos que le robó esa noche, en como ella le clavó las uñas, y gimió de placer
— Oye, ¿a dónde te fuiste? — Daniela llamaba al hombre que parecía ido
— Eh, sí, si la conozco, nos hemos visto un par de veces, alguna vez estuvimos muy cercanos, Pero después tomamos un camino diferente
— Oh, ella es una buena chica, papá dice que es de las buenas, que suerte la de Ray, ¿no lo creés? se va a llevar a una buena