Romina, al escuchar la voz de su pequeño tesoro, por un momento creyó que las piernas no la sostendrían, de inmediato sus bellos ojos se humedecieron,
La madre había extrañado tanto esa vocecita, deseaba poder abrazar a Darriel, más que a
nada en el mundo en ese momento, ella encaminó sus pasos hacia la habitación conyugal
— Hola, cariño, !¿estás bien?! ¿dile a mamá si te encuentras bien, mi cielo? — Romina entró al cuarto, los hombres la escucharon y se pusieron alertas, el Hades quería salt