Rowan Knight llegó al Café acordado y siempre puntual, se acomodó en el reservado del fondo. Bajo el saco de su traje de diseñador, el teléfono celular permanecía encendido en el bolsillo de la camisa, con la aplicación de grabación de voz registrando cada segundo de silencio.
La puerta del café se abrió, dejando entrar una ráfaga de viento de la calle. Lysandra cruzó el umbral. Vestía un abrigo de piel sintética demasiado llamativo y unos tacones altos que resonaban como disparos sobre el suel