La visita de Frank llegó sin previo aviso, como una brisa que se cuela por la ventana y te recuerda que el mundo sigue girando. Lo vi llegar desde la ventana del salón, con su traje impecable y el paso firme de quien ha tomado una decisión difícil. Sabía lo que venía a hacer. Y también sabía que, por más que doliera, era lo correcto.
Beatriz lo anunció con un tono formal, pero yo ya estaba en la puerta cuando él entró.
—Vanesa —dijo, con una sonrisa que no lograba ocultar la tristeza en sus ojo