Sentí que el aire se me escapaba. Rowan estaba allí, sentado frente a mí, su furia y deseo que no podía ocultar. Al escuchar cuando dijo que no sabía que tenía una vida social tan activa fuera de la torre.
Enderecé la espalda y sostuve su mirada sin pestañear. No iba a permitir que me intimidara. No aquí, ni en ningún otro lado.
—Mi vida privada fuera de la torre no incumbe a Knight Corporación, señor Knight —respondí, con una voz que sonó más firme de lo que realmente me sentía—. Esta noche es