La amenaza de Lorenzo había sido clara: "Si no cierran la perfumería, destruiré todo lo que han construido. Pero no iba a rendirme. No después de todo lo que había logrado. Sin embargo, mientras revisaba los últimos lotes de perfume, descubrí algo que me heló la sangre.
El aroma no era el mismo.
—¿Qué pasa? —preguntó Rowan, apareciendo detrás de mí en el taller.
—Falta algo —dije, con la voz tensa—. El perfume no tiene la misma profundidad. No es el mismo que creó mi madre.
—¿Qué crees que falt