Mundo ficciónIniciar sesión¿Quién dijo que el dinero compra la felicidad? Esa es la pregunta que Aren se hace todo el tiempo después de que la mujer de su vida lo dejara en el altar. Él lo tiene todo, o al menos eso que la gente dice que el dinero es todo en la vida. Tiene riqueza gracias a sus empresas relacionadas a la industria automotriz, un privilegiado estatus social, y una apariencia física que es la envidia de muchos. Sin embargo, eso no evita que sea llamado un “perdedor”, después de todo, le faltaba lo más importante para muchos; alguien que lo ame por lo que es y no por lo que tiene. El constante señalamiento de la sociedad y los medios de comunicación, hacen que Aren deje de ser el hombre estratégico que fue siempre para tomar decisiones, y se pierda el control de todo. Su mente se nubla de tal manera, que, dejando todos sus principios a un lado, él decide comprar el amor por llamarlo de alguna manera. Si bien su decisión está fuera de sus principios, su desesperación no llega al punto de hacer que meta a una completa extraña a su vida, sino que a una mujer que él conoce muy bien y puede beneficiarse de esta oferta que él tiene para hacerle. Esa “afortunada” es Haizea, una joven empresaria que busca ser parte del mundo en el que se mueve Aren, y no lo consigue por no tener un apellido que avale su estatus social y económico. Necesitándose mutuamente por motivos diferentes, ambos armaran un teatro para convencer al mundo de que Aren no es un perdedor, y que Haizea es la joven promesa en un mundo de negocios lleno de prejuicios, pero ¿Qué pasara después? ¿Será esto acaso un trato con fecha de vencimiento?
Leer más[AREN]Años después Que manera tan extraña que tiene la vida de hacerte llegar a lo que esta escrito para ti. A veces, en el camino solemos molestarnos por el dolor que sufrimos, por los problemas a los que nos enfrentamos, y por supuesto que nos enojamos cuando las cosas no nos salen como deseamos. Sin embargo, con el tiempo comenzamos a comprender que todo pasa por algo. En mi caso, es en este instante donde me doy cuenta de que cada una de esas pruebas ha merecido la pena.Aquel día en el consultorio cuando nos dijeron que tendríamos dos niñas fue el principio de la felicidad absoluta. No voy a mentir, comencé a pensar en mil cosas a la vez, sobre todo en cómo debería protegerlas de lo que sea que pueda llegar a hacerles daño. Pensaba en lo difícil que será todo si se parecen a su madre, y claramente en lo celoso que me pondría cuando los chicos se acercaran a ellas. Fue todo un caos emocional, pero el día que Celeste y Agustina nacieron, comencé a sentir esa mezcla de paz y miedo
[AREN]¿Acaso es posible que el mundo desaparezca completamente cuando la veo entrar a este salón? Definitivamente no contemple esta opción cuando planificamos la boda, y es que tal vez estaba distraído en otros asuntos. Lo único que sé en estos momentos es que mi cara de idiota enamorado debe estar convirtiéndose en un gran recuerdo para todos los presentes que están tomando fotografías de este momento.Ella se ve deslumbrante con ese vestido color marfil que desafía los estándares de las bodas. Su silueta se delinea en la parte superior del vestido sin tirantes y se vuelve un poco más amplia en la parte inferior, algo que ayuda a esconder la forma en la que nuestros hijos transforman su cuerpo. La pedrería bordada en la tela desata destellos a causa del reflejo de las luces, pero son sus ojos los que brillan más que nunca. Me pierdo en su mirada, en la forma que luce su cabello con ese peinado recogido, pero sobre todo en la manera que ella me sonríe cuando se acerca a mí. Su padre
[AREN]Al día siguiente: 21 de septiembreLa primera vez que me case con ella todo fue muy frívolo, pero es que yo no era yo… estaba destruido por dentro y ella de cierta manera también lo estaba. Sien embargo, ahora todo es distinto… me miro al espejo mientras termino de colocarme el esmoquin y noto esta enorme sonrisa que ella genera en mí.—¡Amigo! ¡Pero que elegante luces! —exclama Lucas acercándose a mí.—Gracias, no sabes lo nervioso que estoy —digo con sinceridad.—¿Nervioso? —intercede Alex quien también se acerca a nosotros—. Pero ¿si te estas volviendo a casar con Haizea? —menciona con un tono burlón mientras lleva una de sus manos sobre mi hombro.—Saben muy bien como se ha dado la primera vez, esta es la que cuenta, la que nosotros queremos —comento y me dan una palmada.—Eso sí, aunque ya has comido el buffet completo antes de la boda —se burlan.—Oigan, más respeto es mi futura esposa y madre de mis hijos de la que están hablando —señalo y respiro profundo.—Sabes que es
[AREN]Dos semanas después: 20 de septiembreTodavía no lo puedo creer mañana Haizea y yo estaremos casándonos nuevamente. El camino no ha sido nada fácil, pero aquí estamos disfrutando de una exquisita cena en el jardín mientras despedimos nuestra temporal soltería.La observo y muero de amor con cada detalle suyo, sobre con esa barriga que cada día se evidencia un poco más. Ella esta feliz, no solo por nuestra boda, sino porque el juicio ya ha concluido liberándonos de todas aquellas acusaciones, y también por todo lo que esta pasando en la empresa. Me encanta verla tan involucrada y desarrollándose como la profesional que es, me hace sentir demasiado orgulloso.—Te ves hermosa —digo de repente y sonríe.—Esto de la boda te tiene muy romántico, ¿no? —bromea haciéndome reír.—Digamos que me siento muy orgulloso de compartir mi vida con una mujer única como tu —me defiendo y alzo mi copa—. ¿Brindamos por nuestra ultima noche de solteros? —propongo sin dejar de verla a los ojos.Ella e





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