Abro la puerta principal de la casa, y noto como ella tan solo se ha quedado a algunos pasos detrás de mí y observa todo con demasiada atención.
—¿Qué ocurre? ¿No te gusta mi casa? —indago y sus ojos se encuentran con los míos.
—¿Bromeas? ¿A esto le llamas casa? —rebate y mira hacia arriba—. Es inmensa, ¿Cómo puede ser que solo vivas tú aquí? —continua cuando abro un poco más la puerta y ella finalmente se decide a entrar.
Sonrió ante la forma que mira cada detalle y tan solo camino detrás suyo