[AREN]
No sé si es la euforia del reencuentro o la hermosa noticia de que tendremos dos bebés lo que nos tiene así. Lo único que sé es que entramos a la casa en medio de una guerra de besos que por momentos nos deja sin aire.
—Me alegra mucho que no haya nadie en la casa —dice en una breve pausa.
Sonrió sobre su boca y vuelvo a atacar mientras que mis manos se enredan en su cabello evitando que su cabeza se golpee con la pared que hay detrás suyo.
—A mí también me alegra —replico y llevo una de