Mundo ficciónIniciar sesión¿Pueden cambiar los sentimientos después de superar la pérdida de memoria? Anel Leonte, la segunda de las tres hijas Leonte, un día cualquiera despierta con la noticia de estar casada por más de tres años con el millonario Azael Sanna, el último hombre al que ella habría considerado entre sus opciones para contraer matrimonio. A partir de ese momento cambia el rumbo de sus vida. Anel, dejó de ser la mujer sumisa y entregada con la cual Azael ha vividor esos años; y él, en su necesidad de controlar todo a su alrededor, negado a aceptar que ella de vaya de su vida, intencionalmente terminará mostrándome el rostro de la crueldad. ¿Pudo nacer amor en una relación construida sobre la mentira? ¿Se puede recuperar un amor que se creyó tener en medio de la oscuridad de la mente?
Leer másCodificar y almacenar información es la función principal del cerebro.
Nuestro comportamiento se forma por los recuerdos. Las experiencias pasadas, buenas o malas, determinan la forma en la que vivirás la vida, y de ellas, solo los momentos considerados realmente importantes siempre te marcarán y definirán lo que eres.
¿Qué pasaría si un día pierdes la memoria?
¿Qué pasaría si un día despiertas ignorando una parte importante de tu vida?
¿Qué hacer si al despertar descubres que no eres del todo libre y tu vida pende de la persona que jamás consideraste?
Si cuando te despiertas, todo ha cambiado, ¿sigues siendo tú?
…
Un accidente, este hecho marcó mi vida que cambió de tal modo que al despertar de lo que pareció un sueño, caí en la cruenta realidad de que ya no era la Anel, virgen, libre, dueña de mi vida, de repente desperté con la noticia de que tenía un esposo, una familia supuestamente sólida, llena de mucho amor, nada más y nada menos que con él, para mí hoy despreciable, Azael Sanna.
…
—¿Cuánto tiempo llevo aquí? —le pregunté aturdida.
—Amor, permíteme ayudarte —escucho que me dice acercándose lentamente.
—Dime la verdad —le pido en voz baja—, ¿qué hago aquí?, ¿con usted?
—¿Cómo que con usted amor? —me pregunta en voz calmada.
—¿Por qué me llama así? —ante la impresión por el efecto de sus palabras cerré los ojos, apretándolos con fuerza.
—Porque eso eres, mi vida, mi amor, mi esposa, la mujer que escogí para vivir el resto de mi vida, y yo soy todo tuyo —hablaba con una seguridad que desgarraba el alma, escucharlo decir que soy su esposa puso en alerta mis sentidos.
—¿Tú esposa? ¿en qué momento? Apenas… —intenté seguir hablando, él lo impidió.
—Llevamos tres años casados —me dice sin titubear, peor en voz baja—, no creo que hayas olvidado nuestra boda, todos los momentos felices que hemos procurado darnos —forzando las palabras—, finalmente volviste en ti —afirma observándome fijamente.
Mi cuerpo tiembla de la impresión, de descubrir el cambio que dio mi vida, ¿en cuánto?, me pregunto mentalmente. Tres años me digo mentalmente en voz baja.
—Déjame sola por favor —Nunca antes me había sentido tan golpeada en mis sentimientos, ¿dónde esta mi familia para salvarme de esta pesadilla? Me pregunté con los ojos cerrados esperando que todo fuese un sueño.
Como en estado de shock llegué al departamento, me fui directo a la habitación, me quité la ropa y me quedé absorta mirando el reflejo de mi cuerpo entero en el espejo. Me detuve a observar mi vientre. Está igual de plano y pálido, involuntariamente llevé mis manos a él, con mis dedos acaricié la piel desnuda.—¿En qué momento mi vida cambió tanto, Dios Mio? —Pregunto en voz alta.De solo imaginar mi vida en adelante, las lágrimas comenzaron a rodar por mis mejillas. Consciente de que busqué alejarme para aclarar mis sentimientos, para ver si lograba encontrarlos en medio de tanta confusión, de tan sensación encierro al lado de Azael, ahora comprendo que me siento más confundida, más triste, y sobre todo sola. Terminé acostándome en el centro de la cama, lloré bastante, hasta que me sentí agotada, me dolía el estómago del esfuerzo que hice para impedir que el llanto fluyera, por momentos tuve la sensación de ahogarme con el llanto, los espasmos del sufrimiento trancaban mi garganta,
Una semana completa ha transcurrido desde que hui de Azael, desde que me vine a este país desconocido. Me siento extraña, comencé a sentir los malestares, pero en forma más repetitiva. Los mareos no me dejan avanzar mucho en las mañanas, ni hablar de las ganas de expulsar todo lo que tengo en el estómago. Por momentos me asusté pensando que podría ser un efecto secundario de haber recordado, luego al ver que no sentí nunca dolor de cabeza, decidí ir a una consulta médica. Para no alertar a Anna busqué por mi cuenta en internet algún centro de salud reconocido en la capital, luego consultaría con Dimas para ver qué respuesta me da él sobre el prestigio del mismo. Otro de los síntomas que comencé a sentir y que me llamó la atención fue además la tristeza que comencé a sentir, sin preverlo comencé a extrañar la vida que estaba llevando, y hasta al mismo Azael y su posesividad. Me vi ida, sumergida en mis pensamientos recordándolo, pensando qué pudiera estar haciendo en el momento justo
—¿Cómo es posible que no sepan dónde está mi esposa? —Reclamo transpirando fuego por los poros.Como Anel no me avisó en todo el día para que la esperara o para decirme cualquier cosa, como solía hacerlo antes de recobrar la memoria, asumí que se iría directo a casa. Bueno, aunque he de reconocer que la comunicación entre nosotros estos últimos días no ha sido la mejor. Ha estado más distante, callada. Esperar si quiera un mensaje de su parte es aspirar a mucho. Nuestra vida se ha resumido a unos pocos monosílabos en las mañanas antes de salir de casa, al despedirnos cuando la dejo en la entrada del edificio de su empresa y luego en la noche, si acaso logramos coincidir; pues, muy a mí pesar, llevo varios días durmiendo en otra habitación.Ha sido doloroso para mí tomar esa decisión, mantenerme alejado de ella no es algo que desee, sin embargo, lo hago por respetarla, por aceptar su decisión, su deseo de aclarar sus sentimientos. Primera mujer que me duele en el alma. Nunca preví lleg
Me despedí de Anna con mucho pesar, le agradecí a ese hombre, para mí desconocido hasta ese momento, y al que Anna antes de yo abordar le agradeció el favor de ayudarnos. No entendí su relación con él después de haberse manifestado en su contra antes y el propio día de la cena que preparó Aitana, tampoco es que ahora me importe mucho caer en interrogantes que no vienen al caso. Solo me queda agradecerle el apoyo, y más adelante, tratar de entender que sucedió aquí para que Anna diera ese cambio. El pesar que siento en este momento es tan fuerte que no le doy importancia a nada más que la sensación de vacío que comencé a experimentar.Con una tristeza enorme embarqué el avión en el que la única pasajera soy yo, de resto, me hicieron compañía dos azafatas, el piloto y su auxiliar. Por fin estaba logrando escapar de lo que hasta hace unas horas consideré como un imposible, salir de la sensación de encierro que me estaba representando la vida al lado de Azael, solo que los muros a mi alr










Último capítulo