Capítulo 22. La figura que acecha.
Alina aún sostenía el teléfono en la mano. Aunque la pantalla ya estaba apagada, sus dedos temblaban. La voz de antes seguía resonando con claridad en sus oídos: grave, fría y con una amenaza que le cortaba la respiración.
Sus pasos fueron vacilantes al dejar el teléfono sobre la mesa. El cuchillo que había quedado allí, ahora le parecía la única barrera que la separaba de un peligro invisible.
—Zack… vuelve pronto —susurró con voz apenas audible, como si él pudiera escuchar su súplica desde le