Cassian
—A un lugar donde Isolde no entre si no quiere que la tire por la escalera.
—Eso me interesa bastante más de lo que debería.
Me pongo de pie antes de que pueda discutirlo. Después me inclino y la tomo en brazos.
Génesis se tensa por pura costumbre.
—Cassian.
—No.
—Puedo caminar.
—Lo sé. Yo prefiero cargarte.
La respuesta la deja callada un segundo. Justo el suficiente para que el niño pulse con una calma feliz que no me pasa desapercibida.
Camino hacia la pequeña escalera que sube un ni