Cassian
Isolde tarda unos segundos. Demasiados.
—Menos del que me gustaría.
Génesis suelta el aire por la nariz.
—Odio cuando todos hablan como si estuvieran redactando una maldición.
Isolde se endereza por fin.
—No semanas largas, Génesis. Semanas cortas. Si continúa así, tendremos que empezar a prepararnos para un nacimiento prematuro dentro del ciclo lunar que viene.
El silencio que sigue es absoluto.
Génesis se queda inmóvil.
Yo también.
El niño da una pulsación fuerte, clara, como si la no