Genesis
Lucien me mira.
—Eso.
—¿Eso qué?
—Él lo siente.
Mi respiración se acelera.
No quiero acercarme.
Quiero hacerlo.
Voy despacio hasta el cuadro cubierto. La tela está vieja, gris, cargada de polvo. La sujeto con los dedos y vacilo.
—¿Quién lo puso aquí?
—Alguien que quiso olvidar.
Tiro de la tela.
Cae.
Y el mundo se me sale de lugar.
No porque el cuadro sea hermoso, aunque lo es. No porque represente una escena antigua: un bosque cubierto de nieve, un castillo oscuro a lo lejos, un hombre