Los días en aquel hospital fueron pasando como también pasó de largo mi memoria ya que no me acordaba de quién era yo, lo único que reconocí era aquel hombre que siempre estaba sentado a mi lado de la cama sin moverse apenas.
— Katia ya he llamado a tus amigas para decirle que estás bien y que todo a acabado con Erik — me dijo
Le hice señas con mis manos para que me diera el lápiz y la libreta que el médico me dejo para escribir, cuando mi padrino me lo dio y a duras penas empecé a escribir.
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