Cuando llegamos a la clínica, Adam aparco su coche en el parking que había al lado, bajamos los dos acercándonos hasta la entrada sin decirnos nada pero, teniendo que retirar mi mano, ya que Adam intentó varias veces cogermela. Cuando entramos en la clínica, varias enfermeras me saludaron acercándose a nosotros muy sonrientes
— Hola Katia, que bueno que vuelves a trabajar con nosotros — me dijeron abrazandonos las chicas que me conocían
— Gracias a todas, yo también me alegro de volver y espero