Acarició mi mejilla, mis labios con sus dedos, pasando su lengua por mis labios mordiéndome el labio inferior estirándolo para llevárselo a su boca.
— Yo fui uno de los que te clavaron la estaca por el culo en aquella fiesta que fuistes con tu marido, así que cállate y haz lo que te he dicho o mañana todo el hospital sabrá quién eres, zorra — contestó
No me quedó más que desnudarme y ponerme de rodillas delante de él, ya que no quería manchar el buen nombre de Mark en el hospital donde era el