Mientras bebíamos lo que le pedimos al camarero, Mario y Johana quisieron convencerme otra vez para que volviera con Mark, aunque no lo consiguieron. Salimos de la cafetería una hora después acompañándome mi amiga y Mario hasta la casa donde yo vivía con Verónica, viendo a Erik esperándome en la portería, con el semblante de su cara de preocupación, saludando a Johana y a Mario cuando llegamos a donde él estaba,
— Ya que estáis en Seattle, ¿qué os parece si os enseño la ciudad y luego vamos a