Contrario a lo que esperaban después de tantas horas, la lluvia no ha dejado de caer desde que abandonan el tribunal, por el contrario, ésta más bien parece haber empeorado, razón por la cual agradecen el haber tomado la decisión de no volver a la cabaña.
Durante el trayecto que tuvieron que recorrer desde el tribunal hasta la posada del pueblo, ninguno de los dos habló demasiado. Ian se limitó a conducir con ambas manos aferradas al volante con todas sus fuerzas mientras las luces de los farole