Kirsteen entra al centro médico empujando la puerta de cristal con el hombro, su cuerpo agradece de inmediato por el contraste qué sufre entre el frío mordaz del exterior y el aire templado del interior del hospital. Afuera la nieve sigue cayendo cada vez con un poco más de fuerza, pero allí dentro todo parece moverse con una calma distinta. Mientras avanza por el pasillo, se quita los guantes con movimientos mecánicos, uno primero y luego el otro, doblándolos sin ningún tipo de cuidado antes d