Mientras Siena y Victoria descienden por la escalera, escoltadas por Franco, la imagen que proyectan alcanza a dominar toda la escena. La luz proveniente del vitral tras ellos hace que sus siluetas resalten aún más. Kirsteen los observa desde cierta distancia y, contrario a la imagen decaída que podría esperarse de ella, mantiene la espalda recta, el mentón levemente alzado y la mirada filosa, llena de dignidad, como si esa simple postura pudiera protegerla del peso invisible que sabe que, de u