Al girar la llave en la cerradura Kirsteen siente como el sonido de este es más seco y metálico que de costumbre, y ocurre lo mismo al momento de empujar la puerta para poder entrar por última vez en Aquel lugar al que por tanto tiempo intentó considerar su hogar, aunque no los dice en voz alta, la realidad es que esperaba que lo único que le recibiera fuera la soledad y el silencio. Había calculado la hora precisamente para eso: media día, justo cuando Johanna suele estar fuera, ocupada en sus