Cuando la mirada de Franco da con la figura de Kirsteen, comienza a moverse entre los invitados con un paso ligero, deteniéndose apenas para saludar a algunos de ellos, sin llegar a dedicarles realmente más tiempo del necesario.
—¿Todo listo? —pregunta su madre cuando se acerca a ellas.
—Listo —responde mientras deja un beso en la mejilla de la mayor. Fija su mirada en Kirsteen; basta un simple gesto para que ella lo entienda—. Si me lo permites, te robaré a Kirsteen un momento.
—Claro, no hay