—¿Cómo es que puedes decir tantas tonterías?
Mientras caminan por el pasillo, Franco no puede evitar poner sus ojos en blanco ante las tonterías de Alexander. Y es que, el que su primo se esté tomando tan seriamente todas esas supersticiones tontas de maldiciones antiguas le parece hasta divertido.
—No son tonterías, ya diste tu palabra de casarte con esa mujer, así que te haré cumplirlo.
Pero al llegar al otro lado de la tienda, Franco se queda completamente inmóvil. La conversación se apaga,