Capítulo 1: El arte de arruinarlo todo en 48 horas
Dicen que la primera impresión es la que cuenta, pero nadie te advierte qué hacer cuando la segunda impresión incluye una ficha policial y el sonido de unas esposas cerrándose alrededor de tus muñecas.
Hace exactamente cuarenta y ocho horas, estaba frente a Alistair Vance. Él lucía un traje a medida que costaba más que mi carrera universitaria y una expresión de suficiencia que me daba ganas de besarlo o de darle un puñetazo, aún no lo decidí