El sol se levantó con un resplandor apagado sobre el territorio de la Manada Silvermane, envolviendo el refugio en una luz grisácea que reflejaba la tensión que flotaba en el aire. Después de los rumores difundidos por Mila, la verdad comenzaba a emerger, pero la sombra de su manipulación seguía pendiente. Yo, Iris, me sentaba en la sala de reuniones de la cabaña, acompañada de Orion, Caleb y Elena, analizando la información que llegaba de los exploradores. Mi anillo de piedra lunar brillaba co