El primer invierno llegó a Aethelgard con un viento suave que trajo la primera nieve. Era la primera vez que muchos lobos de Zerofrost veían nieve — para ellos, el frío era de roca y cristal, no de hielo y copos blancos. Los lobos del exterior conocían el invierno, pero este era diferente: la nieve brillaba con el brillo de los cristales dorados en nuestro pelaje, y el latido de Aethel hacía que el frío no fuera tan duro.
Los betas habían preparado cavernas calientes con pieles de animales, los