Pasaron dos meses desde la reunión de inversionistas. El proyecto —que habíamos llamado "Comunidad Luz Verde"— ya había empezado la construcción: máquinas trabajaban en el terreno, y los primeros cimientos estaban listos. Valentina y Noé pasaban todas las mañanas en la obra, revisando los planos y hablando con los arquitectos y obreros. Era duro trabajo, pero lo disfrutaban —trabajar juntos era como volver a casa.
Un martes por la tarde, mientras estábamos en la oficina revisando los presupuest