A la mañana siguiente, me levanté con energía. Me vestí con un traje azul oscuro que me quedaba bien, me peiné el pelo y me puse maquillaje ligero. A las nueve, Noé llegó a mi casa para ir juntos a la reunión. Llevaba un traje negro perfectamente abrochado, y tenía en la mano una carpeta con los planos del proyecto.
—Listo para esto? —preguntó, sonriendo.
—Más que nunca —respondí.
Mientras conducíamos al centro de la ciudad, hablábamos de los puntos clave de la presentación: los datos de energí