Al amanecer, el sol pintó el cielo de tonos dorados sobre la fortaleza del Alba Rojo. Los restos de la batalla estaban siendo limpiados: los cuerpos de los renegados eran llevados al borde del territorio para ser incinerados según las tradiciones, mientras que los guerreros heridos eran atendidos por Lyra y las curanderas de la manada.
En la sala de estrategia, Kael, Cinnia, Torvin, Rían y Lyra se reunían alrededor del gran mapa de madera que cubría toda la mesa. Los mensajeros enviados por Tor