Leonel se detuvo en seco.
Entrecerró sus ojos, dándose cuenta de que ella hablaba en serio.
—Vine a buscarte. Quiero que te mudes a Puerto Rico y que vivamos juntos allá.
Si verla allí le sorprendió, esa invitación lo dejó perplejo.
—¿Por qué?
Ella miró el brazo comprometido, luego clavó su mirada en los oscuros ojos de él.
—Porque ya basta, ya está bueno de estar aquí dejándote ver solo en momentos específicos del día como un vampiro. Ya basta de recuperarte lejos de un hospital y con doctore