Tamara Green se encontraba sentada sobre su gran cama con sábanas de seda, vestida de dorado de los pies a la cabeza, prenda delicada, vestido bien confeccionado por un diseñador de renombre.
Llevaba su teléfono móvil consigo. Acababa de escribirle al detective Raymond Sr John, a quien ella había guardado con otro nombre, sin obtener respuesta alguna. Estaba loca por hablar con él, sobre todo esa noche.
Cuando Gael, quien estaba frente a ella, detuvo sus movimientos ante el espejo de cuerpo ent