Albany. Horas antes, esa misma mañana.
—Señor… —habló Frank, bajo el umbral de la puerta de la habitación de su jefe.
La enfermera terminaba de inyectarle el primer medicamento del día a Leonel cuando llegó Frank Loman. Mark se había ido esa mañana, debía volver a sus labores lo más pronto y no levantar sospechas o malentendidos entre sus colegas, no era absoluta la certeza de quienes colaboraban o no con Gael dentro del departamento de Policía.
Leonel sentía cada vez menos dolor, confiaba en