La mujer miró los encendidos ojos de Leonel. Su corazón se quebró un poco más cuando escuchó esas palabras, las mismas que definían que la vida de ese hombre no era de su incumbencia.
—Nos hemos encamado desde hace tiempo, te he dado mi cuerpo para todo tipo de placeres desde hace años. Si una mujer aparece de la nada y quiere quitarme del medio, haré todo lo posible para que las cosas no resulten así.
Leonel sintió cansancio y hartazgo al escucharla, aunque un poco arrepentido por haber manten