—Doctor... —lo menciona Lucifero y el pobre doctor está bien asustado. Sabe que si ese escolta llega a entrar al baño y ve al otro inconsciente, los podría matar, y el pobre no quiere morir.
—¿Qué necesita, señor?
—Tengo sed, podría regalarme un poco de agua, por favor. Además, quiero ir al baño.
—¿Qué? ¿Acaso el gran Lucifero no puede levantarse solo? —se burla el escolta de Valentino.
—Agradece que estoy en este estado, porque si no, de ti no quedaría nada —dijo mientras el doctor lo a